Comenzó a revisar cada carpeta, cada archivo de sonido, cada indicio que pudiera llevarle a algo más grande. Examinó las cosas con pulcritud. Pero no encontró nada, ni un pequeño recuerdo, ni una gota de nuestro pasado.
¡Qué curiosa es la vida! Hace algunos años, cuando recién grabamos ese programa, lo guardé en el ordenador para no volverlo a oír nunca más. Cuando cambié todos mis documentos a un nuevo ordenador, uno que no guardaba mi pasado, dejé la grabación ir, sin sentirme mal, sin querer recuperarla.
Sin embargo, ahora sé que has muerto, que no te volveré a ver, que no escucharé de nuevo tu voz. Ya no recuerdo tu risa, tus gestos... Pero tengo fotos, muchas fotos. Ahora sólo me falta recobrar esa grabación para recordar cómo hablas.
Por eso buscaré sin cesar.
Kissu Oshitari~