Nos llegó un día de verano sin que lo sospecháramos. Sólo llegó y no se fue en muchos días. Nos hizo su víctima, su presa. Nos volvió sus esclavas, hizo con nosotras lo que quiso. Fue una pequeña partícula que nos sometió a más no poder.
Porque lo peor que nos podía pasar en vacaciones, cuando estábamos en la playa en traje de baño, cuando comíamos cocteles de camarones, cuando nadábamos en la alberca, cuando disfrutábanos el sol, era que la enfermedad llegara.
Sin embargo, sólo llegó.
Kissu Oshitarí~