30 abril 2009

Observar

Lo contempló con los ojos cerrados. ¿Cómo podía ver si no abría los ojos? Un misterio. Sólo sabía que lo estaba observando con suma atención y que notaba cada fino detalle de su rostro: los ojos levemente rasgados, los labios rosas ligeramente abiertos, sus pómulos de seda... Lo apreciaba todo.

O... ¿Era otra cosa lo que veía? ¿Era él quien la observaba con desmedida atención? ¿Por qué? Sus ojos estaban cerrados, pero los de él no. ¿O ella se veía al mismo tiempo? ¿Estaba muerta o viva? ¿Estaba feliz o triste? No sabía qué pasaba, lo único que le quedaba era observar.




Kissu Oshitari~

28 abril 2009

Pánico

Hay miedo por todas partes, hay terror en cada calle, en cada esquina, en cada coche. Se siente este miedo, se respira como si fuera humo. Se percibe como si fieras salvajes fuéramos y ese instinto tuviéramos.

Más que miedo, parece pánico. Algo que quiere no existir pero que ahí está, como una plaga, como algo que va más allá de la humanidad. El pánico va más allá del miedo y del terror, esuna corriente que nadie decide practicar pero ante la que todos ceden.

El pánico nos ataca, es el peor enemigo. Queremos salir intactos, lo queremos con tantas ganas que nos da eso, eso de no sentirnos poderosos, eso de ver la puerta que va al más allá ante nuestros inmundos ojos.

Por eso el pánico nos devora. Nos devora y, poco a poco, nos destruirá.



Kissu Oshitari~

27 abril 2009

Humana

Todos gritaban, todos corrían hacia cualquier parte, hacia un lugar cualquiera donde se sintieran seguros. Todos llevaban raras indumentarias, ropa que ella no lograba entender pues era algo que rara vez había contemplado.

Ella no lo entendía. Recordaba haber visto algo así hacía unos años. Pero en ese tiempo, ella ya era ella y no corría riesgos y dejaba de entender cosas y preocupaciones tan humanas.

¡Qué melancolía! Ela ya no sería humana y aunque quisiera morir como ellos, ya jamás podría.




Kissu Oshitari~

25 abril 2009

Enojar

- ¿Qué te enoja tanto? ¿Por qué? ¿Te estoy lastimando? -hizo las tres preguntas sin bajar la velocidad de su habla, muy difícil para quien le escuchaba.

- Déjame -recibió como respuesta.

- No te voy a dejar. Dime, ¿por qué estás así? ¿Qué te enoja? ¿Soy yo? ¿Es el mundo? ¿Es la raza? ¿Qué es?

- Que tú no me necesites... -murmuró por fin, después de una pequeña pausa.

- Yo te necesito -replicó abrazándose a quien parecía llorar para no soltarla jamás-. Ahora que sé por qué te has de enojar, te necesitaré más.




Kissu Oshitari~

24 abril 2009

[Confesiones de un pederasta] I

I

Nunca me había preguntado por qué me volví pederasta. Lo que sabía es que odiaba alos niños con todas mis fuerzas. Algo contradictorio, ¿no? Se diría que un pederasta ama a los niños. Pero, por definición, a uno como yo no le interesa mucho el bien -material y físico- de la víctima.

No recuerdo mucho de mi niñez. Pero si algo se me quedó grabado, como con fuego, fueron esas ganas. Sí, esas ganas de ser siempre el de menor edad en los juegos. Recuerdo un día en especial, que jugábamos a tener poderes. Yo quería ser el más joven del equipo, pero alguien más pidió el puesto y todos lo apoyaron. Me enojé tanto, que me acosté en la cama y dije ser el más viejo, tan viejo que me era imposible ir a pelear.

Esto me lleva a pensar que, lo que más me gustaba de todo cuando niño, era ser el menor. Recuerdo mis fantasías morbosas en las que todos los menores que yo, morían. Me convertía en el único, el más consentido. Tal vez desde siempre me faltó un poco de atención, o sentí la necesidad de llamarla.

Hay otra cosa que recuerdo: nunca quise hermanos. Ante esa idea, me tornaba voluble y comenzaba a poner mil pretextos, mil inconvenientes, mil berrinches. Tener un hermano era algo inconcebible para mí ya que toda la atención se desviaría. Terminarían ignorándome.

Con el tiempo, desarrollé un rechazo especial hacias las mujeres embarazadas y hacia los niños. Odié a los bebés con toda mi alma y quise matarlos de forma sanguinaria y violenta. Tenía sueños húmedos pensando en cómo torturaría a una mujer embarazada, matando ese producto diabólico poco a poco...

Así es que, por eso, cuando un amigo me dijo que le gustaban los niños y que había tenido relaciones sexuales con ellos, no me molestó pedirle que me enseñara ese extraño mundo. Para eso comencé a investigar un poco y me di cuenta de la diferencia que existía entre decir "soy pedófilo" y "soy pederasta". Con la primera, uno implica que le gustan los niños, pero no se atreve a fornicar con ellos; es como un amor puro. En la segunda, uno implica que le gusta coger con niños y que no le interea si él no quiere.

Y ya con esta información completamente procesada, empecé a recorrer el camino, siempre bajo la dirección de mi fiel amigo que, para ese tiempo, ya era mi mejor amigo.

Él me enseñó el arte de la seducción. Me dijo que primero debía tocarles los hombros, como para decirles que debían confiar en mí. Después, si veía que no se resistían, podía abrazarlos y hasta hacerles leves caricias. Al final venían los besos. El procedimiento de llevarlos a la cama era más difícil. Por suerte, él era un buen maestro y me mostró todo explícitamente, en vivo.

Poco a poco me adentré en ese mundo y, casi sin darme cuenta, me sumergí sin tomar aire, de un solo salto.






Nueva novela, si así puede llamársele.

Kissu Oshitari~

Importante

¡Como si fuera tan importante! Malditas humanas que dan a luz como si de ello dependiera la existencia del universo mismo. Hasta estoy tentada a creer que eso de tener hijos -acto repulsivo y humillante-, es de importancia vital.

Pero claro, a todo el mundo le importa. Un crío más, un crío menos... La gente no lo piensa así. Ellos creen que, entre más críos, mejor va el asunto. No, no no. Entre más críos, más se puebla el planeta y poco a poco decae.

¡No! Es la gran cosa que una vieja de barriga enorme tenga dolores porque el asqueroso producto que trae en las entrañas, que es el resultado de una relación libertina e igualmente asquerosa, vaya a salir. Pequeño, arrugado, miserable, asqueroso, feo, horrible...

¡No es importante! La gente cree que puede desplazar todo cuando una criatura patética de ésas nace. ¡No!


- Recuérdame -dijo, como interrumpiendo a la eternidad- no quitarle la vida a mi mejor amiga cuando dé a luz.




Kissu Oshitari~

Día

El día que vas a morir, mueres. Punto. No hay más. Ese día, te puede atropellar un coche, te puedes atorar con la comida, te puede picar el mosco que transmite el dengue hemorrágico y, al querer ir al hospital, te puedes quedar trabado en el tráfico sin posibilidad alguna de sobrevivencia.

Todo es así de fácil. El día que vas a morir, alguien te puede tirar un objeto punzo-cortante y, casi por error, puede penetrar en tu corazón. Es una cosa muy sencilla. ¿Por qué ustedes no lo pueden entender? ¿Tanto miedo les da morir?

- Pero yo quiero vivir -dijo aquella joven bajita.

No es que no quiera vivir. Es que el día que vas a morir, vas a morir.





Kissu Oshitari~

22 abril 2009

Comer

¡Kami-sama! Ese día había comido demasiado. Sentía que todo se revolvía allá dentro y que se juntaba en la boca del estómago, justo entre las costillas. Tarde o temprano, esa comida, ese paquete, saldría, por las buenas o por las malas.

¿Qué había comido? Sólo Buda lo recordaba. Tenía las vagas impresiones de haber comido chocolate y algo salado y algo morado y...

Se detuvo y vomitó. Ya no volvería a comer así.





Kissu Oshitari~

21 abril 2009

Hermano

Nunca conocí a sus padres. Sólo sabía que eran como él. Tampoco me preocupé mucho por indagar en su familia. Me conformaba con saber un poco de él y con respetar el misterio.

Ahora que lo pienso y que me importa, al único de su familia que conocí, fue su hermano. Ningún parecido. El hermano era un muchachillo pateticamente delgado y terriblemente chaparro. No lucía agresivo -como él- y su fuerza física parecía nula.

Nunca estuve muy convencida de que ese muchachillo fuera uno de ellos. Cuando él -el joven fuerte y de quien me constaba su identidad- teníamos antojo de un bocadillo y nos lo servíamos, el hermano no nos acompañaba, con la excusa de no querer mancharse de sangre.

El jovencito flacucho era raro. De verdad no se parecían en nada.

- Sijai -le dije un día-. ¿Seguro que es tu hermano?

Que fuera el hermano de alguien más era factible, pero no de él. Sijai no me respondió. Lo único que recuerdo es que jamás volví a ver a ese muchacho enclencle.




Kissu Oshitari~

20 abril 2009

Salvajes

"Mauricio mordió la piel del estómago y la rasgó hasta que el vientre se desbordó. Andrés se hincó y entre los dos se atiborraron de vísceras.
Escurriendo sangre se metieron al mar".

Cerró el libro. Se les notaba a leguas su licantropía.

- Los licántropos nunca han sido muy sutiles, ni muy sofisticados -suspiró.

No sólo eran los escritores quienes decían que los licántropos eran seres salvajes con poco sentido común, también los vampiros lo hacían, al menos todos los que conocía.

Su mejor amigo y pareja de caza era uno de esos incivilizados. Siempre hacían lo mismo: ella succionaba y él desgarraba. Ella, la sangre, él, la carne. No entendía cuál era el placer de comer eso que tanto los humanos como sus razas tienen debajo de la piel.

Un día, su mejor amigo se aprovechó: bebió el preciado líquido vital. Eso no se lo podía permitir, por más cariño que le tuviera. Ambos tenían un pacto tácito de respeto. Se le fue encima poseída por un orgullo incondicional y pareció matarlo de un golpe. Él no se inmutó, dejó que ella le diera el golpe. Nunca volvió a ocurrir.

Se enfadó al recordar los escenarios de sus crímenes: llenos de sangre y de órganos y tejidos regados por doquier. ¿Nadie les había enseñado que debían limpiar el área de trabajo?

Volvió a abrir el libro. Aún faltaba tiempo y ese salvaje no pasaría por ella hasta después de elas ocho. Los licántropos eran difíciles de domesticar pero ella haría el intento. Queda mucho tiempo, al menos unas cuantas eternidades.



Kissu Oshitari~

18 abril 2009

Diferencia

La vida humana se basa en las diferencias. Unos creen que ciertos grupos son superiores dependiendo del color de la piel o del de los ojos y otros piensas que no ser iguales nos hace mejor, a todos.

Pero la verdad de la vida no debería basarse en esas cosas. El simple hecho de imaginar no poder estar con alguien a causa de no ser como yo, me enferma, me parece ridículo. Sí, todos somos diferentes, pero hay discrepancias que son más grandes y más notables.

Entre más grande es la diferencia, más difícil es establecer una conexión. Es bueno que a mí no me pase, que no me fije y que odie discriminar. De otra manera, todo se complicaría y daría a mi vida un matiz rojizo.




Kissu Oshitari~

15 abril 2009

Aire

Se paró junto a la puerta del vehículo mientras esperaba pacientemente a que éste comenzara a marchar. Cuando hubo subido, se paró junto a una ventana donde no diera el sol, donde hubiera algo para sujetarse y donde pudiera ir viendo el paisaje nada rural.

El autobús comenzó a marchar. Ella sintió como si cayera a causa de este movimiento pero se sujetó de un tubo algo sucio. Miró al frente y vio a dos mujeres que, paradas en la misma esquina, miraban a lados opuestos, como evitándose por alguna razón desnocida.

De repente, dirigió su atención al camino. Veía coches, después casas y personas. Observaba con atención cada movimiento de las calles, que parecían desaparecer conforme el camión avanzaba.

Y como si nada de eso fuera cierto, sintió el aire que le daba directamente en la cara. Ese aire sucio, contaminado, azul... ese aire que, en lugar de representar la vida, parecía decir que todo por allí estaba muerto, la hizo sentirse reconfortada, en casa.

Al bajar del vehículo ya no sintió el aire, pero aún tenía el cabello hecho una maraña a causa de él.



Kissu Oshitari~

14 abril 2009

Codicia

"I have a dream..."

Hay cosas que uno quiere más que a nada y por las cuales daría una parte de la vida o la vida misma. Ese sentimiento, sensación o lo que sea, lleva por nombre codicia. Uno aspira a cosas más grandes, más perfectas, mejor a lo que siempre se ha tenido.

Mi codicia me está llevando lejos, me lleva a hacer, a desear mucho más. Quiero encerrarte por ahí, tenerte siempre a mi lado. Deseo que esta codicia me domine y me lleve a casi matarte con tan de que estés para siempre conmigo.

¡Bendita codicia! Permíteme ser dios.




Kissu Oshitari~

13 abril 2009

Bastardo

- Háblame en francés -le dijo mientras caminaban hacia la estación.

Ella hizo una mueca extraña, como pidiendo que todo fuera una broma.

- Anda, háblame en francés, recuerda que me excita.

Ella lo miró con repulsión. Él sonrió como diciéndole que su objetivo ya estaba logrado y que, de ese momento en adelante, podía hacer lo que se le viniera en gana pues no podía robar su felicidad.

- ¿Qué quieres que te diga? -musitó ella por fin- Parlez-vous anglais? -murmuró con un tono burlón-. Espero que eso sea suficiente.

Él no respondió. La abrazó como si fuera su novio y después se echó a correr. Alzó una mano para despedirse y subió a un autobús.

- Genial -dijo ella en voz alta-. El bastardo que tengo por hermano ha huído con mi dinero... una vez más.




Kissu Oshitari~

08 abril 2009

Adivina

Parecía tener ese poder, aunque puede que sólo haya sido esa vez. Porque así es la gente, así somos, cuando se trata de una mala noticia, siempre la averiguamos antes de tiempo, como si no hubiera nada que hacer, como si ya no valiera la pena o como si alguien nos fuera a galardonar con un Nobel por adivinar ciertas cosas. Creo que son los malos augurios.

Pero, ¡eres adivina! De cierta forma me alegra, así me ahorro muchas explicaciones y cosas sin sentido que de verdad no sé si pensaba dar. Ya sabes, hay cosas que preferimos guardar en secreto y proteger como si de un asunto de vida o muerte se tratase.

Gracias por ser adivina. Nada cambiará, pero cuando desee saber algo, te consultaré.




Kissu Oshitari~

04 abril 2009

Contra

Claro, todos se ocupan de ella, de sus problemas, de su depresión, de sus ganas de morir y de su falta de autoestime. Sin embargo, ¿quién se ocupa de mí? ¿A quién le importa que me deprima o que no? Claro, a mí sí me pueden decir palabras feas, hirientes, groseras, ofensivas... pero a ella no.

Y pensar que luego la gente se queja de los suicidios, de las depresiones, de las penas. Ellos mismos causan todo en los inocentes. Ellos son los culpables y no se dan cuenta, no hacen nada por remediar un daño a futuro.

¿A quién le importa? Hasta las preposiciones están hoy en mi contra.
El mundo, la gente, todo y todos...



Kissu Oshitari~

02 abril 2009

[Robo de idea]

Él nunca me lo diría. Si alguien más le gustara el nunca lo haría. Sólo me dejaría, se iría sin decir una palabra. Mi situación también es difícil, nadie podría nunca comprenderme porque nadie está donde yo. Pero debo seguir sirviéndo a esta sociedad corrupta, sucia, mala...




Sí, me estoy pirateando la vida de Ana para escribir algo.
Tolstoi, ¡no me demandes!


Kissu Oshitari~